El cáncer es la principal
causa de muerte a nivel mundial. En México el cáncer es uno de los mayores
retos en salud pública. De acuerdo con datos del INEGI, “en México durante el
periodo de 2011 a 2016, los cinco principales tipos de cáncer que sobresalen como
causa de mortalidad en la población de 30 a 59 años son: los tumores malignos
de los órganos digestivos, el cáncer de órganos genitales femeninos, el tumor
maligno de mama, el de órganos hematopoyéticos y los tumores malignos de los
órganos respiratorios e intratorácicos”.
Los especialistas de la
Unidad de Epidemiología del Instituto Nacional de Cancerología, Nancy
Reynoso-Noverón y Juan Alejandro Torres-Domínguez, en el artículo “Epidemiología
del cáncer en México: carga global y proyecciones 2000-2020”, publicado en la Revista Latinoamericana de Medicina
Conductual en 2017, señalan que
“las proyecciones de mortalidad muestran que, de las diez principales causas de
muerte por cáncer, cáncer de mama, próstata e hígado aumentan constantemente
cada año llegando a tasas de más de cinco muertes por cada 100 mil personas;
específicamente cáncer de mama superará 11 casos por 100 mil.
Las proyecciones ponen de
manifiesto el creciente problema relacionado a la mortalidad por cáncer, lo que
implica un gran desafío para los sectores sociales, económicos y de salud, los cuales
deben implementar medidas para enfrentar este reto”.
Ante este escenario, la Psicooncología
es una rama de la medicina que se ha vuelto fundamental en la atención de los
pacientes de cáncer, de los familiares, así como del personal
médico encargado.
En 2007 le realicé una
entrevista al psicooncólogo Salvador Alvarado Aguilar, pionero de esta disciplina
en México. A más de una década en que esta entrevista salió publicada, es
importante destacar que la Psicooncología ha tenido un avance significativo, por lo que el testimonio del doctor Alvarado cuenta con elementos que es importante traer a la memoria, porque además siguen siendo vigentes.
Por Gabriela Casas Cabrera
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Entrevista con Salvador Alvarado Aguilar,
pionero
de la Psicooncología en México*
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| El psicooncólogo Salvador Alvarado Aguilar. Foto: Milenio. |
La Psicooncología es una
disciplina que surge de la unión entre la psicología, la psiquiatría y la
oncología. Sus objetivos son la atención, enseñanza e investigación de los
aspectos psicológicos, sociales, culturales, espirituales y religiosos de los
pacientes con cáncer y su repercusión ante los tratamientos oncológicos.
Además de brindar apoyo a la
familia por el desgaste emocional que padece, atiende al equipo terapéutico en
oncología, ya que se ha demostrado que existe algo que se denomina el “Síndrome
de desgaste profesional”.
Este síndrome se da por el
enorme esfuerzo que realiza el personal clínico al atender a pacientes con
cáncer. A ellos también se les genera un desgaste físico y emocional, señaló en
entrevista para Diario La Razón el
psicooncólogo Salvador Alvarado Aguilar.
La especialidad –agregó-
tiene otras funciones, como la prevención para modificar los hábitos que pueden
desencadenar un cáncer en las personas. “Nos referimos concretamente al tabaco,
al alcohol, a la exposición constante a solventes, entre otros. También se
promueve la importancia de la investigación en psicooncología”.
Aunque reconoció que la
psicooncología es un terreno muy amplio, ha sido poco estudiado en nuestro
país.
-¿Puede
decirse que ésta disciplina es nueva en México? ¿Cuándo nace?
“La psicooncología en México
nació en 1980por iniciativa del doctor en psiquiatría Juan Ignacio Romero Romo,
con el apoyo de reconocidos oncólogos, entre ellos, el doctor Arturo Beltrán
Ortega, quien era en esa época, el director general del Instituto Nacional de
Cancerología (INCAN).
“El 27 de julio de 2007
cumplió 20 años de fundada la Sociedad Mexicana de Psicooncología, y aunque la
disciplina como tal empezó a ejercerse hace 26 años, hoy seguimos formando más
gente, estableciendo convenios con universidades y con instituciones de salud,
con el fin de fortalecer el trabajo de la disciplina”.
Alvarado recuerda con afecto
al doctor Romero: “Tuve la fortuna de ser su primer alumno, lo que en el primer
egresado de la especialidad en México”.
-Esta
especialidad ¿Cuándo y dónde se origina? ¿Cuáles son sus antecedentes?
“Los primeros lugares en los
que se empezó a trabajar fue en Suiza y Dinamarca, a principios de los 50’s,
cuando médicos psicólogos y psiquiatras comenzaron a interesarse en abordar el
aspecto emocional de paciente de cáncer, aunque todavía no se les denominaba
psicooncólogos. Fue hasta principios de los 80’s en Nueva York, Estados Unidos,
cuando la doctora Susan Sanders inició de manera más específica la conformación
de la Sociedad Internacional de Psicooncología.
“Finalmente Jimmie C. Holland, a quien se le considera la
madre de la psicooncología en el mundo, le dio toda la proyección y, por
supuesto, el nombre. Así empezaron a formarse grupos y programas académicos
para dar especial énfasis al trabajo de ésta área”.
-¿Cuáles
han sido los logros y avances de la Psicooncología en México?
“Es importante mencionar que
el año pasado [2008] se logró que se aprobara una iniciativa de ley, la cual
dicta que en todas las instituciones en donde se atienden a pacientes con
cáncer, debe estar incorporada la psicooncología.
“Hay rubros que sólo en
México estamos poniendo especial énfasis, con en los que se refiere a la
sexualidad en enfermos con cáncer. Hemos encontrado que más del 90% de
pacientes con cáncer, en algún momento dentro
de su enfermedad, presentan alguna alteración de la sexualidad.
“Otra cosa que hay que
destacar es que sólo en México se brinda apoyo al equipo médico que atiende
emocionalmente a los pacientes. Nosotros lo denominamos ‘Grupo de experiencia’.
Lo que hacemos es trabajar todo el contenido emocional de nosotros, los
psicooncólogos, al estar en relación con los pacientes y familiares.
“Esto es porque ante que
psicooncólogos somos seres humanos, también sufrimos, por lo tanto, también
requerimos un apoyo terapéutico. Le exigimos al equipo que trabaja en este
rubro en el Instituto que esté en un proceso psicoterapéutico individual. Esto
permite que el desarrollo profesional sea óptimo. Por tanto, nosotros atendemos
al paciente, a la familia, al equipo médico y a nosotros mismos. Sin embargo,
aún falta mucho camino por recorrer”.
-¿En
qué instancias universitarias se imparte esta especialidad?
“En entrenamiento que se
ofrece en México de psicooncología es sólo en el Instituto de Cancerología,
dura un año y se imparte a estudiantes de psicología clínica. Estamos
promoviendo un convenio con la UNAM para que nos certifique, porque el
reconocimiento de que se entrega es solamente del Instituto.
“Tenemos una serie de
convenios con universidades y una de ellas e la Universidad Complutense de
Madrid. El convenio consiste en que los alumnos que van de México a realizar la
maestría en psicooncología en esta instancia educativa, puedan estar un periodo
de entre seis meses y un año con nosotros, en el Departamento de Psicooncología
del Instituto Nacional de Cardiología, para realizar sus prácticas y seguir
avalados por la universidad española.
“Estos es para que los
estudiantes que van a España a especializarse en esta disciplina, practiquen
aquí en México, apliquen sus conocimientos, ya que la realidad española no
tiene que ver con nuestra realidad en sistemas de salud”.
De acuerdo con Alvarado, el
cáncer es un padecimiento crónico-degenerativo que por su evolución agresiva
puede acabar con la vida de quien lo padece. Los tratamientos para combatirlo
como la cirugía, la quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia resultan ser
tan agresivos como la misma enfermedad. El enfermo de cáncer sufre daño
emocional y físico. El emocional es resultado del miedo a la deformación de su
cuerpo y a morir, lo que conlleva a problemas de baja autoestima, ansiedad,
irritabilidad, somnolencia, depresión, cambios de conducta, confusión mental,
psicosis, alucinaciones y delirios, entre otros.
El físico engloba
alteraciones de la imagen corporal, náuseas, vómito, caída del cabello, fatiga,
anorexia, neuropatía periférica, diarrea, pérdida de peso y neurotoxicidad del
tratamiento, entre otros. Asimismo, comienzan a sufrir reacciones adversas en
su sexualidad, como infertilidad, disminución de la libido, anorgasmia,
impotencia y dispareunia, entre las más frecuentes.
Al cuestionarle al pionero de
la psicooncología en México, ¿cuál es la importancia de que esta disciplina
siga creciendo e invitar a más psicólogos en formación a incursionar en ella?,
asevero:
“La labor del psicooncólogo
es fundamental, ya que brinda atención psicológica y emocional. Escucha,
entiende, conoce, orienta, informa, atiende y acompaña al paciente en las
alteraciones que surgen a partir del diagnóstico de cáncer, durante el proceso
de tratamiento oncológico, y en ocasiones, hasta la muerte, momento en que se
debe seguir un proceso de atención a la familia para la elaboración del duelo y
disminución de los sentimientos de culpabilidad. El paciente no sólo sufre
daños físicos y emocionales, sino que le surgen conflictos familiares, rechazo
conyugal, separación, hasta divorcio”.
*“La psicooncología en México”.
Autor: Gabriela Casas Cabrera. Entrevista publicada en el Diario La Razón, el 10 de septiembre de 2007, pág. 20, en la Sección Universitaria. Cabe destacar que
Gabriela Casas también era la encargada de dicha sección.
Fuentes
de consulta
“Estadísticas a propósito del
Día Mundial Contra el Cáncer (4 de febrero)”. Datos Nacionales. Comunicado de
Prensa Núm. 61/18. Página 1-13. Comunicación Social. Instituto Nacional de
Estadística y Geografía. Publicado el 2 de febrero de 2018.
“Epidemiología del cáncer en
México: carga global y proyecciones 2000-2020”. Autores: Nancy Reynoso-Noverón
y Juan Alejandro Torres-Domínguez, especialistas de la Unidad de Epidemiología
del Instituto Nacional de Cancerología. Revista Latinoamericana de Medicina
Conductual. Editada por la Sociedad Mexicana de Medicina Conductual. Vol. 8,
Núm. 1, Agosto 2017-Enero 2018. Publicada en 2017.


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