sábado, 24 de octubre de 2020

Rinden Homenaje Póstumo a la Doctora Sara Lara

En un evento virtual titulado “Homenaje in memoriam a la Dra. Sara María Lara Flores 1949-2019”, organizado por el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizado el 20 de octubre 2020, colegas, familiares y amigos, recordaron la vida y obra de la destacada investigadora universitaria. 

La transmisión comenzó con un video con extractos de las conferencias impartidas por la antropóloga y socióloga, donde se desprenden las siguientes palabras de su ideario: “Hablar de migración nos remite a hablar de desigualdades. Desigualdades regionales, pero también a desequilibrios económicos, sociales y culturales. Esas desigualdades no son al azar, son desigualdades producidas y reproducidas históricamente”.

El Dr. Miguel Armando López Leyva, Director del Instituto de Investigaciones Sociales, dio la bienvenida y agradeció la participación vía Zoom de la comunidad académica del Instituto, a familiares y amigos de la Doctora Sara Lara; así como, de las más de 600 personas conectadas en ese momento al Canal de YouTube de la entidad académica donde se transmitía en vivo.

Recordó que el homenaje tuvo que posponerse por causa de la pandemia, pero a pesar de no contar con el ambiente cálido y cordial de la cercanía presencial, ahora lo realizaban con el mismo entusiasmo, entrañable cariño y profundo respeto la Sara Lara, por la cercanía que brinda lo virtual.

López Leyva dio lectura de una muy breve reseña de la amplia carrera académica de la Dra. Sara María Lara Flores de la que destaca lo siguiente: “Ingresó como investigadora al Instituto de Investigaciones Sociales en 1996. Etnóloga y Maestra en Ciencias Antropológicas, por la Escuela Nacional de Antropología e Historia y  Doctora en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Fue acreedora al “Primer Premio de Estudios Agrarios 1997” que otorga la Procuraduría Agraria. Sus líneas de investigación se enfocaron en los nuevos procesos de organización en el campo, el análisis del mercado de trabajo rural, en el contexto de la innovación tecnológica de las empresas agroexportadoras. Asimismo, la contribución de la mujer rural como jornalera en los procesos productivos de la agricultura moderna empresarial. Sus estudios evidencian patrones de violencia en particular hacia las jornaleras indígenas, así como, la precariedad del trabajo asalariado de ese sector, acerca de lo cual, realizó valiosos estudios comparativos con académicos de Canadá, América Latina y de algunos países europeos”.

El sociólogo e investigador del IIS, Dr. Ricardo Pozas Horcasitas, la recordó como amiga y colega: “Sara tenía esa sabiduría que puede brindar la Antropología a una persona sensata. Ella se concebía como antropóloga, porque su Doctorado en Sociología era un agregado, no una identidad. Ella vivía cotidianamente junto con sus compañeros del Instituto la experiencia del mundo agrario mexicano, mundo que es una combinación brutal de pobreza extrema y violencia armada por el crimen organizado y sus vínculos políticos. Combinación que atrapa entre sus redes a comunidades enteras poniéndolas siempre en el límite la sobrevivencia”.

Por su parte, la Dra. Luisa Paré Ouellet, también socióloga e investigadora del IIS, visiblemente conmovida, habló de los recuerdos de su vida compartida con Sara como colega, compañera de trabajo y amiga: “Para hablar de la relevancia académica de la obra de Sara Lara, bastaría asomarnos a su muy respetable biografía y bibliografía, así como, a los diversos grupos de trabajo que echó a andar y a los que se sumó, tanto en nuestro país como en el extranjero. Destaca la “Cátedra México-Quebec” en la cual impartió pláticas sobre políticas públicas, migración y las condiciones de trabajo de los asalariados agrícolas en Canadá, Francia y España. Participó en muchos congresos internacionales lo que le permitió un vasto intercambio, puntos de comparación y colaboración que fueron de gran enriquecimiento para estos temas de estudio. Si hablamos de docencia, ella impartió clases en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Aragón, en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y en la UNAM; además dirigió múltiples tesis.

Recordó que recientemente se dio la presentación de su último libro “Las nuevas políticas migratorias canadienses. Gobernanza neoliberal y manejo de la otredad”, en el cual se analizan desde diversas dimensiones, los cambios en las políticas migratorias canadienses como parte de una geopolítica neoliberal. Ella trabajó en sus últimas semanas de vida en este libro desde su cama de hospital, lo cual es muestra de su dedicación y compromiso académico”.

Es importante destacar, que este último libro al que refiere la doctora Paré: “Las nuevas políticas migratorias canadienses. Gobernanza neoliberal y manejo de la otredad”, fue coordinado por Sara María Lara Flores, conjuntamente con Jorge Pantaleón y Patricia M. Martin, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Montreal.

En su intervención la Dra. Kim Sánchez Saldaña, investigadora del Centro de Investigación en Ciencias Sociales y Estudios Regionales, de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, aseveró que Sara Lara era una brillante, profunda y sagaz investigadora, cuya obra ha dejado huella en el campo de los estudios rurales de México y Latinoamérica. Abrió líneas de investigación sobre migraciones nacionales e internacionales de trabajadores agrícolas. “Sus aportes y generosa personalidad nos han marcado a muchos, por lo que seguirán presentes en nosotros y en las nuevas generaciones de estudiantes. Sara era una mujer fantástica, increíblemente inteligente, sabia, generosa, totalmente ajena a cualquier actitud pretenciosa, una profesional rigurosa y honesta, dispuesta a transmitir su conocimiento, además de una entusiasta e incansable maestra. Era una amiga solidaria que siempre tenía una palabra de afecto y una cálida sonrisa”.

El geógrafo, profesor e investigador de la Université Paris Diderot, Dr. Laurent Faret, recordó cómo fue su relación con Sara Lara: “A pesar de la distancia siempre nos mantuvimos en contacto, cercanos, siempre nos veíamos con mucho gusto y con el mismo cariño, ya fuera en la Ciudad de México o en París. Nuestros trabajos conjuntos nos llevaron a construir una relación que trascendió hacia una gran amistad. Hasta el último momento Sara nos siguió impresionando, por su forma de luchar contra la enfermedad que padecía. A pesar de lo que enfrentaba y callaba, supo continuar con su trabajo y seguir presente. El 31 de octubre de 2019, unos días antes de su fallecimiento, recibí un correo de Sara desde el hospital donde decía que realmente quería entregar el texto que se había comprometido a escribir para un proyecto que estaba coordinando con una colega de París; por lo que nos envió el texto en ese correo. Ese texto saldrá en un libro que está en preparación”.

El profesor de Sociología de la Universidad de Montreal, Dr. Jorge Pantaleón, quien transmitió desde esa ciudad canadiense, habló del trabajo que conjunto que realizó con la doctora Lara: “Desde acá en Montreal Sara, supo crear un espacio para el diálogo y se dio una colaboración, una empresa intelectual desde esta idea de pensar las migraciones entre México, Canadá y Estados Unidos, en la que tuve el gusto de ser participe y que este 2020 cumple 10 años. Esto era un anhelo que al principio parecía algo poco realizable, pero que finalmente hoy es una cadena de esfuerzos que sigue rindiendo frutos. Uno de sus frutos que se cristalizaron es el Seminario Permanente sobre Migración de México, Canadá y Estados Unidos, en el cual tuve el privilegio de ser coparticipe. Por casi una década este seminario actuó como palco de construcción de conocimiento relativo al estudio de las migraciones en América del Norte, aunando a reflexiones sobre otras regiones del mundo como España y el resto de América Latina. Hoy estas redes de intercambio tienen vida propia gracias a Sara”.


 Por Gabriela Casas Cabrera


LIGAS DE RELACIONADAS: 

Canal de YouTube IIS-UNAM:

“Homenaje in memoriam a la Dra. Sara María Lara Flores 1949-2019”

https://www.youtube.com/watch?v=apsHsq5xsfo

 Presentación del libro: “Las nuevas políticas migratorias canadienses”.

https://www.iis.unam.mx/event/homenaje-in-memoriam-de-la-dra-sara-maria-lara-flores-1949-2019/?instance_id=1378

 Descarga en PDF el libro: “Las nuevas políticas migratorias canadienses. Gobernanza neoliberal y manejo de la otredad”.

http://ru.iis.sociales.unam.mx/bitstream/IIS/5721/2/las_nuevas_politicas_migratorias_canadienses.pdf


jueves, 1 de agosto de 2019

Escribir para no perder la cordura


El 26 de febrero de 2013, publiqué en el desaparecido diario electrónico El Horizontal.com, en la Sección: Zona Oscura, una entrevista que le realicé a la escritora veracruzana Ester Hernández Palacios, tras publicar su libro titulado “México 2010. Diario de una madre mutilada”. Este texto lo escribió con el fin de plasmar sus pensamientos y emociones tras el asesinato del que fue víctima su hija Irene y su yerno, hecho lamentable derivado de la crisis de inseguridad que nuestro país viene padeciendo desde hace varios años. En específico, tras la pronunciada “Guerra contra el narcotráfico” que orquestó el expresidente de México, Felipe Calderón, que dejó un saldo de 121 mil 683 muertes violentas (INEGI). La autora utilizó la pluma como catarsis a su infinito dolor, lo que se fue convirtiendo en bálsamo curativo para su alma, al tiempo que dejó un testimonio de una historia desgarradora, como muestra de las muchas que arrojó y sigue arrojando la violencia. Es importante destacar que Ester Hernández Palacios, recibió el Premio Bellas Artes de Testimonio Carlos Montemayor por este libro en 2011.
Desafortunadamente este texto ya no está en la red, por lo que lo replicaré en mi blog, al igual que otros textos que he publicado a lo largo de 20 años de carrera periodística, los cuales, gracias a las bondades que nos brindan las nuevas tecnologías, podrán ser recordados y difundidos nuevamente.

Gabriela Casas Cabrera
Comunicóloga - UNAM

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“Sentí la necesidad de dar a mi llanto forma a través de las palabras”: Esther Hernández Palacios.


La noche del 8 junio de 2010 en la ciudad de Xalapa, Veracruz, Ester Hernández Palacios recibió la llamada telefónica que cambió su vida para siempre. A través del auricular le notificaron que su hija Irene Méndez había sido secuestrada y se encontraba herida en la clínica del Segura Social. Al llegar a la clínica le dieron la devastadora noticia, su hija había muerto.
Desde ese día la doctora en Letras Modernas y académica adscrita al Instituto de Investigaciones Lingüístico-Literarias de la Universidad Veracruzana, comenzó a escribir en una libreta negra de pasta dura y con una pluma de gel un diario de dolor.
“Este diario de dolor, surge porque sentí la necesidad de dar a mi llanto forma a través de las palabras”, así lo narra en entrevista para El Horizontal Ester Hernández Palacios (quién cabe señalar, ha decidido omitir la “h” en su nombre a partir de la pérdida de su hija). El diario de Ester se convirtió en un libro al cual tituló “México 2010. Diario de una madre mutilada”, publicado por la editorial Ficticia, en co-edición con el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del Instituto Nacional de Bellas Artes y el Instituto Chihuahuense de Cultura.
La obra,  ̶ la cual ha sido merecedora al Premio Bellas Artes de Testimonio “Carlos Montemayor” 2011 ̶ , está conformada por un mes de testimonios complementados con notas periodísticas, cartas recibidas, experiencias de las amigas de su hija, al tiempo que evoca las voces de Hernández Palacios, César Vallejo, Miguel Hernández, Enriqueta Ochoa, Víctor Hugo, Julio Cortázar, Jaime Sabines, Luis Gernuda, Don Wislow, Federico García Lorca, José Emilio Pacheco, José Ángel Valente, Garcilaso de la Vega, Atiq Rahimi, Pablo Neruda, Walter de la Mare, Miguel Hernández, Juan Gelman y Gansan, así como, los versículos bíblicos Job 30-31 y Salmos 30-9. También incorporó textos de Armando Ortiz, Sergio González Levet, Javier Hernández Alpízar y Luis Hernández Palacios, así como, documentos que se hicieron llegar a las autoridades en esos momentos.

̶ Al cuestionarle, porqué decidió incorporar estos pensamientos y documentos, la autora respondió:
El diario fue escrito casi en una forma de escritura automática, no puedo decir que lo “decidí”, sino que así se dio. En el diario escribir para no morir ni perder la cordura, inserté en forma de collage, las notas recortadas de los periódicos de los cuatro primeros textos, en los días correspondientes a su publicación que fueron los mismos de mi lectura. En el caso del texto de mi hermano Fernando, copié lo que él me envió por Internet.

̶  La herida de perder a un hijo jamás sana, pero sin que suene absurda la pregunta, ¿cómo se encuentra usted actualmente después de sacar a la luz este libro?
Mi estado de ánimo es variable, nunca volveré a ser la misma persona, pero he aprendido a vivir con el dolor que me provoca la ausencia. Haber escrito el libro y haber logrado publicarlo me da una enorme satisfacción. En primer lugar  porque al convertir a mi hija en personaje, le di nueva vida a través de las palabras, en segundo porque tengo la esperanza de estar contribuyendo a concientizar a las personas, a través de la lectura de una experiencia individual y verdadera, de que tenemos que exigir a las autoridades que cambien las políticas para que no haya ni un muerto más en nuestro país.

̶  Sabemos que usted participa en el Movimiento por la Paz y Justicia y Dignidad que encabeza Javier Sicilia, ¿cuál es su participación en el movimiento?
Participo como un miembro más en el Colectivo por la Paz con Justicia y Dignidad de Xapala que es parte del nacional, el colectivo lo conformamos defensores de derechos humanos así como familiares de desaparecidos y asesinados.

̶  ¿Alguna vez se preguntó el porqué de la “guerra” que orquestó Felipe Calderón? ¿Qué le diría a él y a las autoridades del gobierno que ahora encabeza Enrique Peña Nieto?
A Felipe Calderón le daría a leer mi libro para que se entere de primera mano del dolor que nos causó a muchos, miles de mexicanos con sus absurdas decisiones bélicas que no hicieron otra cosa que multiplicar la violencia durante su sexenio. Y a Peña Nieto también se lo daría a leer para que nos vea a los miles de padres y madres que hemos perdido a nuestros hijos en estos años de violencia absurda como y que ahora son vistos como meras estadísticas.

¿Nos compartiría una reflexión final?
Espero que mi diario sirva para concientizar a los lectores sobre el dolor que nos ha dejado la violencia causada no sólo por el crimen organizado, sino por las pésimas políticas públicas y la corrupción.


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Epílogo
A raíz de que inició Felipe Calderón la guerra contra el narcotráfico, las muertes no han cesado, él abrió la Caja de Pandora y todo indica que nadie va a poder cerrarla. De acuerdo con datos del periódico Reforma, la administración del expresidente Enrique Peña Nieto, cerró al mes de octubre de 2018 con al menos más de 125 mil muertos. De hecho, el 2018 se perfiló como el año más violento al contabilizar 24 mil 22 carpetas de investigación entre enero y octubre en las procuradurías y fiscalías del país, la más alta para un lapso similar desde 1997.  
El más reciente informe del Instituto de Geografía y Estadística (INEGI), confirma lo anterior, apunta que “el 2018 fue el año más sangriento en México, al registrarse casi 36,000 homicidios a lo largo y ancho del país”.
Y  el conteo de muertes violentas sigue en aumento. De acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) desde diciembre pasado, cuando empezó el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, la cantidad de homicidios es de 20.599. (BBC Mundo)
Al respecto, el periódico El Economista señala: “Estas cifras, históricas, colocan al inicio del sexenio de López Obrador como el de mayor número de asesinatos cometidos en México desde que se llevan registros en 1997 y de las tres administraciones anteriores de las que se tienen datos” (Molina, 21/IV/19).
López Obrador reconoció que en el primer semestre de su Gobierno el problema de la violencia y la inseguridad en México no se ha podido resolver, pero afirmó que en el mediano plazo se logrará reducir la incidencia delictiva, como consideró que pasó con el robo de combustible. Para reducir los índices de violencia e inseguridad, el presidente de México, puso en operación Guardia Nacional, integrada por policías y militares, hecho que ha causado gran polémica.
Lo cierto es que pasan los años y administraciones, y la criminalidad se ha expandido y diversificado. La violencia no es ya sólo criminal,  ha entrado a los campos de la alta política, en los espacios sociales y económicos. Los altos niveles de violencia han generado costos enormes para la economía y la sociedad. Millones de personas han modificado sus patrones de vida para protegerse y muchos han debido migrar de sus comunidades para salvaguardar su integridad. Las familias siguen llorando a sus muertos, desesperados por no encontrar a sus familiares desaparecidos, claman justicia, que alguien los escuche y se enfrentan a la orfandad a la que las autoridades las han confinado. Autoridades apáticas e incompetentes que en lugar de dar respuesta a su clamo de justicia, han convertido a seres queridos es cifras. La ciudadanía vive con miedo, el país está secuestrado por la delincuencia y no ve solución posible a este problema.

Gabriela Casas Cabrera
Comunicóloga - UNAM

viernes, 12 de abril de 2019

La Psicooncología en México



El cáncer es la principal causa de muerte a nivel mundial. En México el cáncer es uno de los mayores retos en salud pública. De acuerdo con datos del INEGI, “en México durante el periodo de 2011 a 2016, los cinco principales tipos de cáncer que sobresalen como causa de mortalidad en la población de 30 a 59 años son: los tumores malignos de los órganos digestivos, el cáncer de órganos genitales femeninos, el tumor maligno de mama, el de órganos hematopoyéticos y los tumores malignos de los órganos respiratorios e intratorácicos”.
Los especialistas de la Unidad de Epidemiología del Instituto Nacional de Cancerología, Nancy Reynoso-Noverón y Juan Alejandro Torres-Domínguez, en el artículo “Epidemiología del cáncer en México: carga global y proyecciones 2000-2020”, publicado en la Revista Latinoamericana de Medicina Conductual en 2017, señalan que “las proyecciones de mortalidad muestran que, de las diez principales causas de muerte por cáncer, cáncer de mama, próstata e hígado aumentan constantemente cada año llegando a tasas de más de cinco muertes por cada 100 mil personas; específicamente cáncer de mama superará 11 casos por 100 mil.
Las proyecciones ponen de manifiesto el creciente problema relacionado a la mortalidad por cáncer, lo que implica un gran desafío para los sectores sociales, económicos y de salud, los cuales deben implementar medidas para enfrentar este reto”.
Ante este escenario, la Psicooncología es una rama de la medicina que se ha vuelto fundamental en la atención de los pacientes de cáncer, de los familiares, así como del personal médico encargado.
En 2007 le realicé una entrevista al psicooncólogo Salvador Alvarado Aguilar, pionero de esta disciplina en México. A más de una década en que esta entrevista salió publicada, es importante destacar que la Psicooncología ha tenido un avance significativo, por lo que el testimonio del doctor Alvarado cuenta con elementos que es importante traer a la memoria, porque además siguen siendo vigentes. 

Por Gabriela Casas Cabrera


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Entrevista con Salvador Alvarado Aguilar,
pionero de la Psicooncología en México*

El psicooncólogo Salvador Alvarado Aguilar. Foto: Milenio.
La Psicooncología es una disciplina que surge de la unión entre la psicología, la psiquiatría y la oncología. Sus objetivos son la atención, enseñanza e investigación de los aspectos psicológicos, sociales, culturales, espirituales y religiosos de los pacientes con cáncer y su repercusión ante los tratamientos oncológicos.
Además de brindar apoyo a la familia por el desgaste emocional que padece, atiende al equipo terapéutico en oncología, ya que se ha demostrado que existe algo que se denomina el “Síndrome de desgaste profesional”.
Este síndrome se da por el enorme esfuerzo que realiza el personal clínico al atender a pacientes con cáncer. A ellos también se les genera un desgaste físico y emocional, señaló en entrevista para Diario La Razón el psicooncólogo Salvador Alvarado Aguilar.
La especialidad –agregó- tiene otras funciones, como la prevención para modificar los hábitos que pueden desencadenar un cáncer en las personas. “Nos referimos concretamente al tabaco, al alcohol, a la exposición constante a solventes, entre otros. También se promueve la importancia de la investigación en psicooncología”.
Aunque reconoció que la psicooncología es un terreno muy amplio, ha sido poco estudiado en nuestro país.

-¿Puede decirse que ésta disciplina es nueva en México? ¿Cuándo nace?
“La psicooncología en México nació en 1980por iniciativa del doctor en psiquiatría Juan Ignacio Romero Romo, con el apoyo de reconocidos oncólogos, entre ellos, el doctor Arturo Beltrán Ortega, quien era en esa época, el director general del Instituto Nacional de Cancerología (INCAN).
“El 27 de julio de 2007 cumplió 20 años de fundada la Sociedad Mexicana de Psicooncología, y aunque la disciplina como tal empezó a ejercerse hace 26 años, hoy seguimos formando más gente, estableciendo convenios con universidades y con instituciones de salud, con el fin de fortalecer el trabajo de la disciplina”.

Alvarado recuerda con afecto al doctor Romero: “Tuve la fortuna de ser su primer alumno, lo que en el primer egresado de la especialidad en México”.

-Esta especialidad ¿Cuándo y dónde se origina? ¿Cuáles son sus antecedentes?
“Los primeros lugares en los que se empezó a trabajar fue en Suiza y Dinamarca, a principios de los 50’s, cuando médicos psicólogos y psiquiatras comenzaron a interesarse en abordar el aspecto emocional de paciente de cáncer, aunque todavía no se les denominaba psicooncólogos. Fue hasta principios de los 80’s en Nueva York, Estados Unidos, cuando la doctora Susan Sanders inició de manera más específica la conformación de la Sociedad Internacional de Psicooncología.
“Finalmente  Jimmie C. Holland, a quien se le considera la madre de la psicooncología en el mundo, le dio toda la proyección y, por supuesto, el nombre. Así empezaron a formarse grupos y programas académicos para dar especial énfasis al trabajo de ésta área”.

-¿Cuáles han sido los logros y avances de la Psicooncología en México?
“Es importante mencionar que el año pasado [2008] se logró que se aprobara una iniciativa de ley, la cual dicta que en todas las instituciones en donde se atienden a pacientes con cáncer, debe estar incorporada la psicooncología.
“Hay rubros que sólo en México estamos poniendo especial énfasis, con en los que se refiere a la sexualidad en enfermos con cáncer. Hemos encontrado que más del 90% de pacientes con  cáncer, en algún momento dentro de su enfermedad, presentan alguna alteración de la sexualidad.
“Otra cosa que hay que destacar es que sólo en México se brinda apoyo al equipo médico que atiende emocionalmente a los pacientes. Nosotros lo denominamos ‘Grupo de experiencia’. Lo que hacemos es trabajar todo el contenido emocional de nosotros, los psicooncólogos, al estar en relación con los pacientes y familiares.
“Esto es porque ante que psicooncólogos somos seres humanos, también sufrimos, por lo tanto, también requerimos un apoyo terapéutico. Le exigimos al equipo que trabaja en este rubro en el Instituto que esté en un proceso psicoterapéutico individual. Esto permite que el desarrollo profesional sea óptimo. Por tanto, nosotros atendemos al paciente, a la familia, al equipo médico y a nosotros mismos. Sin embargo, aún falta mucho camino por recorrer”.

-¿En qué instancias universitarias se imparte esta especialidad?
“En entrenamiento que se ofrece en México de psicooncología es sólo en el Instituto de Cancerología, dura un año y se imparte a estudiantes de psicología clínica. Estamos promoviendo un convenio con la UNAM para que nos certifique, porque el reconocimiento de que se entrega es solamente del Instituto.
“Tenemos una serie de convenios con universidades y una de ellas e la Universidad Complutense de Madrid. El convenio consiste en que los alumnos que van de México a realizar la maestría en psicooncología en esta instancia educativa, puedan estar un periodo de entre seis meses y un año con nosotros, en el Departamento de Psicooncología del Instituto Nacional de Cardiología, para realizar sus prácticas y seguir avalados por la universidad española.
“Estos es para que los estudiantes que van a España a especializarse en esta disciplina, practiquen aquí en México, apliquen sus conocimientos, ya que la realidad española no tiene que ver con nuestra realidad en sistemas de salud”.

De acuerdo con Alvarado, el cáncer es un padecimiento crónico-degenerativo que por su evolución agresiva puede acabar con la vida de quien lo padece. Los tratamientos para combatirlo como la cirugía, la quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia resultan ser tan agresivos como la misma enfermedad. El enfermo de cáncer sufre daño emocional y físico. El emocional es resultado del miedo a la deformación de su cuerpo y a morir, lo que conlleva a problemas de baja autoestima, ansiedad, irritabilidad, somnolencia, depresión, cambios de conducta, confusión mental, psicosis, alucinaciones y delirios, entre otros.
El físico engloba alteraciones de la imagen corporal, náuseas, vómito, caída del cabello, fatiga, anorexia, neuropatía periférica, diarrea, pérdida de peso y neurotoxicidad del tratamiento, entre otros. Asimismo, comienzan a sufrir reacciones adversas en su sexualidad, como infertilidad, disminución de la libido, anorgasmia, impotencia y dispareunia, entre las más frecuentes.

Al cuestionarle al pionero de la psicooncología en México, ¿cuál es la importancia de que esta disciplina siga creciendo e invitar a más psicólogos en formación a incursionar en ella?, asevero:
“La labor del psicooncólogo es fundamental, ya que brinda atención psicológica y emocional. Escucha, entiende, conoce, orienta, informa, atiende y acompaña al paciente en las alteraciones que surgen a partir del diagnóstico de cáncer, durante el proceso de tratamiento oncológico, y en ocasiones, hasta la muerte, momento en que se debe seguir un proceso de atención a la familia para la elaboración del duelo y disminución de los sentimientos de culpabilidad. El paciente no sólo sufre daños físicos y emocionales, sino que le surgen conflictos familiares, rechazo conyugal, separación, hasta divorcio”.

*“La psicooncología en México”. Autor: Gabriela Casas Cabrera. Entrevista publicada en el Diario La Razón, el 10 de septiembre de 2007, pág. 20, en la Sección Universitaria. Cabe destacar que Gabriela Casas también era la encargada de dicha sección.



Fuentes de consulta

“Estadísticas a propósito del Día Mundial Contra el Cáncer (4 de febrero)”. Datos Nacionales. Comunicado de Prensa Núm. 61/18. Página 1-13. Comunicación Social. Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Publicado el 2 de febrero de 2018.

“Epidemiología del cáncer en México: carga global y proyecciones 2000-2020”. Autores: Nancy Reynoso-Noverón y Juan Alejandro Torres-Domínguez, especialistas de la Unidad de Epidemiología del Instituto Nacional de Cancerología. Revista Latinoamericana de Medicina Conductual. Editada por la Sociedad Mexicana de Medicina Conductual. Vol. 8, Núm. 1, Agosto 2017-Enero 2018. Publicada en 2017.


miércoles, 13 de marzo de 2019

Entrevista a Jesús Ruiz Montaño, pilar de Radio UNAM



Esta entrevista la publiqué originalmente en el diario electrónico El Horizontal.com, en la Sección: Universidad, el 15 agosto de 2015, portal que desafortunadamente ya no está en la red, por lo que la replicaré en mi blog, al igual que otros textos que he publicado a lo largo de 20 años de carrera periodística, los cuales, gracias a las bondades que nos brindan las nuevas tecnologías, podrán ser recordados y difundidos nuevamente.
 Gabriela Casas Cabrera


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Voz del Alma Mater del cuadrante


El maestro Jesús Ruiz Montaño
Este año [2015] Radio Universidad Nacional Autónoma de México cumple 75 años de vida y una de sus voces más legendarias es, sin duda, la del maestro Jesús Ruiz Montaño, quien lleva 23 años utilizando el micrófono radial universitario como vehículo de difusión de la música, el arte y la cultura.

La trayectoria de la voz de la programación sabatina de Radio Universidad es extensa. En entrevista la El Horizontal, Ruiz Montaño nos cuenta sobre su vida. Se ha desempeñado como compositor, productor independiente, promotor musical, y por supuesto, locutor radiofónico.

Jesús Ruiz Montaño nació el 11 de octubre de 1944 en la ciudad Puebla y fue ahí donde tuvo su primer acercamiento con la radio. “En 1962 entré como asistente de producción y operación técnica en un programa que se llamaba el Club Teenagers de la estación XEHR. Era la euforia del Rock and Roll y sonaban en la radio grupos como: Rebeldes del Rock, Tin tops, Camisas Negras, Locos del ritmo, Los Hooligans, Crazy Boys, Rogers, entre muchos otros. Más tarde aparecieron solistas como: Enrique Guzmán, César Costa, Ricardo Roca, entre muchos más. En 1966 recuerdo gratamente que yo anunciaba a los Crazy Boys en los famosos cafés cantante. Tuve la suerte de ser de los primeros locutores que promovieron el rock en México”.

En 1965 se traslada a la Ciudad de México donde comienza a tocar puertas. Un año más tarde ingresa a Grupo Radio Mil como promotor musical, de ello, nos cuenta: “Mi labor como promotor era tocar a la puerta y preguntar: ‘Perdone, ¿qué  estación escucha? Si estaban escuchando una de nuestras estaciones, como: Sinfonola, Radio Mil, Radio Eco o Estéreo Mil, se hacía un enlace”.

1965 fue el año en que Ruiz Montaño también inició su carrera como compositor. Su primera canción fue A lágrima viva, grabada por Pepe Zepeda. Después compuso Don Queli, interpretada por Soledad Acosta. Las canciones que le han dado más satisfacciones son: La calaca tilica y flaca, interpretada por Jorge Gutiérrez Zamora; No más por hoy, grabada por Pedro Vargas; Juan Camaney, por Carro Show (canción que obtuvo el premio que otorga la Editora Mundo Musical); La mujer moderna, por Chico Ché; Tu recuerdo, por Manoella Torres, entre otras.

A principios de los años 70 comenzó su labor como promotor musical para CBS Columbia Internacional, etapa de la cual nos narra: “Era una empresa que contaba con un gran catálogo de artistas nacionales e internacionales. Mi trabajo consistía en escuchar y seleccionar el material que venía grabado de otros países para promoverlo en México. Programamos en aquella época artistas de la talla de Leonardo Favio, leo Dan, Piero, el que compuso Mi viejo, Llegando, llegaste, en fin, muchos éxitos. Un disco de vinil de aquella época salía cada dos años, porque se le sacaba mucho jugo a los sencillos, posteriormente salían también en LP y en cartuchos, los famosos multitracks que había de 4 y 8 que traían de 12 a 14 temas”.

Como resultado de esta labor fundó una empresa junto con Roberto Salina, que se llamó RM producciones, la cual contaba con un estudio de grabación donde se conformó un catálogo musical al que se denominó Gran Combo, ahí desfilaron artistas como: Carlos Campos, Andy Montañez, el grupo Silueta, El Tri, con Sergio Mancera, Charly Hauptvogel, Alejandro Lora y Arturo Labastida en el saxofón, el famoso Papayo.

En 1982 lo llamó Teodoro Rentería, quien era el director de noticias de Núcleo Radio Mil, para fundar uno de los grupos radiales más importantes de nuestro país: IMER, sobre esta experiencia Ruiz Montaño recuerda: “En IMER me tocó ser una de las voces de Estéreo Joven 105.7, que se llama Reactor 105.7. Ahí fuimos cinco locutores de arranque: Enrique Lazcano (que sigue en IMER), Irene Moreno (que ahora está en Radio Fórmula), Arturo Sánchez Barrera y Jorge Sepúlveda (que en paz descansen) y un servidor. Jamás me imaginé que fuera a tener tanto éxito porque era una estación que tenía poco wats: 5000, para Frecuencia Modulada son pocos, pero el tipo de programación y el entusiasmo de todos los locutores le dio ese realce y logramos captar a muchísimos radio escuchas”.

En 1988 se separa de IMER para ingresar a La Hora Nacional, sobre esto rememora: “Comencé haciendo pequeños papeles en radio teatro, en relatos de novelas históricas, cuentos mexicanos y leyendas de México. Luego hacía el comentario económico, el comentario nacional, después tópicos de actualidad, más tarde la noticia de la semana, hasta que me apoderé del espacio musical. Fue una etapa enriquecedora que realicé por casi 14 años”.

Cabe destacar que en 1992 recibió el diploma de la Sociedad de Autores y Compositores de Música, por el impulso que dio a la Canción Mexicana y a sus compositores, dentro del programa musical de La Hora Nacional.

̶ ¿Cómo llega Jesús Ruiz Montaño a Radio Universidad?
“Llegué por una invitación que me hizo mi gran compañero Héctor Castro Gurría, que actualmente es quien cubre el turno de las 8 de la mañana a las 12 del día, y quien es la voz oficial del noticiero de Radio UNAM desde hace casi 30 años. En ese momento estaba aquí el papá de Héctor Castro, Héctor Castro Valladares, también Raúl Cosío Villegas, Julio Estrada, Juan Rodríguez Llerena, una de las voces más importantes de esta estación y ellos me empezaron a dar consejos, me dijeron que la voz comercial aquí no jugaba, que escuchara la voces, por ejemplo, de Aurora Molina, Rolando Castro, que fue una de las voces queridísimas de esta estación, el propio maestro Julio Estrada que tuvo varios programas de música minimalista. De Juan López Moctezuma recibí valiosos consejos y fue alguien a quien siempre admiré, él narraba un libro y hacía prácticamente un programa, era una maravilla. En ese momento no había los programas por computadora ni los efectos que tenemos actualmente, se hacían efectos con la boca, con las manos, con papel, con plástico, aunque, a pesar de esas limitaciones técnicas, era una radio viva e interesante.

“En 1991 o 1992 hice un programa muy interesante con López Moctezuma que se llamaba La llave, la nave y el ave del tiempo, que quizás fue de la últimas series radiofónicas que se produjeron una gran dimensión. Ahí colaboró gente muy importante como: Ana Ofelia Murguía, quien fue una voz pilar de la estación, al igual que Pilar Orraca, Atala Sarmiento, Homero Bazán Longi, Aurora Molina, Claudia Obregón, con Óscar Chávez realicé alguna lectura muy pequeña cuando él tenía un programa titulado Teatro en atril, que primero se transmitió aquí y luego en televisión logrando mucho éxito.

“Creo que trabajar en Radio Universidad es un trofeo de varias medallas. Cuando uno hace un recuento de lo que es la radio universitaria le sale debiendo a la radio. Siempre la Universidad da más en conocimiento y eso también lo hace en la radio. Hay veces que se va un locutor o guionista en radio comercial y nadie se acuerda de él, en cambio en la radio cultural, cuando se va algún personaje, deja huella y se le extraña, un ejemplo de ello es, sin duda, Miguel Ángel Granados Chapa. Él era una de las personas más cultas que he conocido, más mesuradas, era un hombre tranquilo de cuerpo y alma, era un sabio”.


̶  Usted es un personaje de la radio que ha vivido su evolución, ¿en qué punto de esa evolución se encuentra la radio y cuál su futuro?
“Siento que los jóvenes están haciendo bien las cosas, están logrando lo que nosotros deseábamos pero que podíamos por la falta de medios. Los jóvenes cuentas ahora con muchas herramientas para hacer muy buenos programas, además de contar con muchos conocimientos y creatividad. Lo que necesitan los jóvenes son los espacios, se necesita que la radio amplié los espacios para los jóvenes y que los señores radiodifusores piensen bien en la automatización de las emisoras, incluso de las culturales, creo se salvaría la radio cultural, porque una radio cultural no puede ser automatizada, debe contar con el elemento humano que es muy valioso, es el que crea, el que elabora, y la radio difunde, transmite la idea, el pensamiento humano. Ahora si los jóvenes quieren hacer cosas que las hagan, que sigan siempre en la búsqueda de cosas nuevas, pero siempre fomentando el conocimiento y preservación de nuestra cultura, de nuestra tradición popular. A mí me gustaría que todo eso se siga rescatando a través de la radio en voz de los locutores jóvenes. México es el país más hermoso, soy mexicano ciento por ciento, hasta las cachas, y me he preocupado por recatar nuestras tradiciones, nuestra cultura, nuestra música. Para mí la radio no va a perder su esencia si se tiene la creatividad, si se tiene el espíritu de hacer cosas distintas. La radio no morirá, al contrario, va a tener un gran avance”.

El maestro Ruiz Montaño en su labor de preservación del arte, la cultura y la música también se ha dedicado al rescate de la poesía, en especial la de Antonio Plaza al que considera “uno de los poetas más grandes y más ilustres que ha dado este país y que desafortunadamente pocos lo recuerdan”.

Actualmente Ruiz Montaño es locutor del programa “La música popular alternativa”, que se transmite todos los sábados a las 15:30 horas por el 860 de Amplitud Modulada, donde trae al oído de las radioescuchas las manifestaciones musicales de México, sin importar el género, esto, como parte de la difusión de la música mexicana que realiza la estación, al respecto señala: “Gran parte de la programación de Radio Universidad se enfoca a los compositores de música mexicana de concierto que lamentablemente casi nadie conoce y que hay muy buenos, entre ellos: Eduardo Soto Millán, Jorge Córdova Valencia, Mario Curiel, Joaquín Gutiérrez Heras (que nuestra fototeca lleva su nombre y que falleció en 2014), Blas Galindo, Carlos Chávez, Candelario Huízar, José Pablo Moncayo, Manuel M. Ponce, Julián Carrillo (que así se llama nuestra sala de conciertos), Verónica Ortiz, entre muchos otros. Una gran selección de música que los mexicanos deberíamos conocer más fondo y que estas solo se toca en Radio Universidad, que es el espacio de los compositores de música de concierto mexicanos, es su casa, es la catedral de todos los grandes creadores de nuestra música. Esta estación es ‘el alma mater del cuadrante’, así lo dice nuestro eslogan y es orgullosamente UNAM”.



El maestro Jesús Ruiz Montaño y Gabriela Casas
en la cabina de Radio UNAM

LINKS DE INTERES 

1. Página del programa radial “La música popular alternativa”, conducido por el maestro Jesús Ruiz Montaño.

2. “No más por hoy”. Interpretada por Pedro Vargas. Autor: Jesús Ruiz Montaño.

3. “Tu Recuerdo”. Interpretada por Manoella Torres. Autores: Michael Chain. C. Tejeda y Jesús Ruiz Montaño.

miércoles, 1 de agosto de 2018

¿Quién es Manuel Bartlett?



A continuación replicaré en su totalidad, una historia contada por el gran Vicente Leñero, publicada en el número 43 de la Revista Literaria Luvina, editada por la Universidad de Guadalajara, el verano de 2006. Con el fin de que recordemos quien es Manuel Bartlett, quien recientemente ha sido nombrado como el próximo Director General de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el cual entrará en funciones el 1° de diciembre de 2018.
Este texto nos describe a la figura de un personaje siniestro de nuestra historia contemporánea, que regresa a la escena política, en un escenario en el que no encaja, ya que se prometió al pueblo de México una “transformación”. La presencia de Bartlett en el nuevo gobierno, nos hace pensar que esa transformación no se realizará y que el discurso del virtual presidente electo resulta incongruente.
Publico este texto con el fin de que siga circulando en redes y se desista de ésta decisión tan absurda y ofensiva para los que pusieron su confianza y esperanzas en el nuevo gobierno.

Gabriela Casas Cabrera


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LA PARÁBOLA DEL VASO

Vicente Leñero

Julio Scherer y Vicente Leñero
En "Los presidentes" de Julio Scherer García, Julio y Enrique Maza relataron al alimón esta anécdota ocurrida en noviembre de 1983, cuando Miguel de la Madrid era presidente de la República y Manuel Bartlett fungía como Secretario de Gobernación. Yo completo aquí ese relato desde mi punto de vista. Empiezo reproduciendo los párrafos iniciales que escribió Enrique para el libro de Julio, como antecedente de la historia:

Hay en Venezuela, en San Diego de los Altos, Estado de Miranda, un lugar llamado Granja Hogar de los Peregrinos, donde vive una colectividad fundada por 1976 o 1977. Busca la comunidad una vida espiritual; desarrollar su propia conciencia, vivir de acuerdo con ella y “depender únicamente de la Voluntad Divina”.

Allí fueron a vivir cinco hermanos: Santiago, Germán, María Teresa, Juan y José Antonio Carter Bartlett, sobrinos del secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, hijos de su hermana.

Desde el cuatro de noviembre de 1982, el matrimonio Carter Bartlett llegó a la comunidad a vivir con sus hijos. Su estancia allá duró diez meses.
A principios del segundo semestre de 1983, la hermana del secretario de Gobernación y su esposo regresaron a México para arreglar asuntos pendientes. Los acompañó Germán, quien contó en testimonio publicado el cinco de noviembre de 1983 en El Nacional de Caracas, cómo la influencia y el poder de su tío transformaron a sus padres y los hicieron cambiar de idea. El matrimonio Carter Bartlett decidió no volver a Venezuela y sacar a sus tres hijos menores de la comunidad.

El señor Carter viajó a San Diego de los Altos para recoger sus pertenencias y llevarse a Juan y a José Antonio, los dos menores de edad. Juan suplicó quedarse. El señor Carter cedió e hizo los arreglos legales y materiales del caso para dejar a Juan bajo la custodia de Santiago, el mayor. Y regresó a México con José Antonio.

El primero de noviembre de 1983, la Dirección del Servicio de Inteligencia y Prevención (DISIP), policía venezolana, allanó el hogar, saltó los muros, penetró con violencia y sacó por la fuerza a María Teresa, de diecinueve años, y a Juan, de diecisiete. Eran cinco funcionarios armados de la DISIP, acompañados por un agente especial. Fue “un atropello cometido por las autoridades venezolanas al ejecutar órdenes provenientes del gobierno mexicano”, denunciarían más tarde los hermanos.

Confiscados sus documentos personales, María Teresa y Juan fueron deportados en un avión de Aeroméxico. Un funcionario de la embajada mexicana en Venezuela supervisó la deportación.

Dolidos, furiosos contra sus padres y su tío omnipotente, María Teresa y Juan se acercaron a Enrique Maza, en las oficinas de Proceso. Le contaron su historia. Querían denunciar públicamente a Manuel Bartlett por abusos de poder.
Enrique Maza nos puso al tanto durante la reunión del consejo editorial y se decidió que escribiera un pequeño reportaje que ocuparía dos páginas de la revista. Julio quería que tuviera una cabeza en portada.

—¿En portada? Es un asunto chiquito —le dije.
—¿Te parece chiquito que esté involucrado el Secretario de Gobernación?
—Es chiquito. Además, si yo estuviera en la piel de los padres de esos chamacos, haría lo imposible por sacar a mis hijos de una secta así, con gurús mafufos y puras ideas de locos.
—Pero ellos mismos metieron a sus hijos allí —intervino Enrique Maza.
—Y se arrepintieron, y trataron de sacarlos a como diera lugar.
—Ése no es el asunto —dijo Julio—. El asunto es Bartlett. Su prepotencia, el uso de fuerza para entrometerse en cuestiones venezolanas.
—De cualquier modo no merece portada.
—Está bien —concedió Julio—, que no vaya en portada.

Ese viernes en la tarde, día del cierre de la revista, María Teresa Carter Bartlett cometió una indiscreción en su casa, según supimos después. En pleito con su madre, quien la tenía encerrada, le gritó que su historia se iba a saber pronto. Le había soltado la sopa a una revista.

A las diez de la noche de ese mismo viernes, armado ya el número 369 de Proceso, que circularía a partir del domingo, Julio recibió una llamada telefónica cuando estaba a punto de retirarse de la oficina. Enrique Maza había salido media hora antes, satisfecho de la concisión y de la contundencia de su reportaje.

—Me acaba de hablar Zorrilla —dijo Julio.
—¿Qué Zorrilla? — pregunté despistado.
—Juan Antonio Zorrilla, hombre, el director de la Federal de Seguridad. Ya sabe.
—Ya sabe qué.
—Del reportaje de Enrique. Lo mandó Bartlett, está negro.
—Qué te dijo.
—Puras pendejadas. Que no la chingue, que el reportaje no puede salir. Me ofreció un billete descomunal.
—¿Y tú qué le dijiste?
—Lo mandé al carajo, qué le iba a decir. Viene para acá.
Julio escribió después en “Los presidentes” 1:

Llegó Zorrilla a Proceso. Automóviles negros de cuatro puertas, las antenas como periscopios, quedaron estacionados en línea sobre la calle de Fresas. Un ayudante acompañó hasta mi oficina al director de la Federal. Al otro lado de la puerta permaneció el gigante, me contarían mis compañeros. Un segundo agente se ocupó del acceso a la casa. Otros rondaron la calle.
Zorrilla fue al asunto, sin trámites.

—Es que no vas a publicar el reportaje.
—Aquí decido yo, José Antonio. Lo vamos a publicar.
—Te digo que no.
—Te aseguro que sí.

Largo tiempo permaneció José Antonio Zorrilla hablando con Julio, encerrados en su oficina. Nos parecieron horas mientras aguardábamos expectantes, más bien temerosos: recuerdo a Rafael Rodríguez Castañeda, a Carlos Marín, al cartonista Efrén, interrogándonos entre nosotros y meneando la cabeza. De algún modo estábamos acostumbrados a las presiones y amenazas que nos llegaban de los representantes del gobierno, durante el sexenio de López Portillo y ahora con el grisáceo De la Madrid, pero Julio paraba siempre los golpes con su habilidad de karateca de la política. Ahora haría lo mismo, quizá, seguramente, nos decíamos murmurando. Aunque quizá no. Con la Federal de Seguridad por delante y el tortuoso de Bartlett atrás, sintiéndose Dios. 

Julio conocía a Zorrilla desde que éste tenía de jefe, en la Federal de Seguridad precisamente, a Fernando Gutiérrez Barrios. Se llevaba bien con el tal José Antonio, como un buen periodista se lleva con quien puede ser su fuente o acaso su víctima merced a un reportaje delator, nunca se sabe. Su “amistad”, en este caso, sólo servía para facilitar el jaloneo de la charla, no para resolverla tratándose de un asunto que comprometía al Secretario de Gobernación. Era él quien enviaba a su policía mayor para negociar con dinero —era mucho dinero el que le estaba ofreciendo a Julio, a Proceso, y ahí sí topaba con hueso— o con las amenazas contundentes de la fuerza bruta.

Por fin salió Julio de su oficina. Había conducido a Zorrilla a la sala de juntas y le había ofrecido un café, un vaso de agua, un refresco. El jefe de la Federal optó por una cocacola que le sirvió en un vaso Elena Guerra, la secretaria de Julio.

—¿Cómo va la cosa? —le pregunté al director cuando llegó hasta nosotros. 
Julio meneó la cabeza francamente preocupado.
—Me sostuve. Le dije que íbamos a publicar el reportaje a como diera lugar.
—¿Y él qué dice?
—Quiere hablar contigo.
—¿Conmigo? —abrí tamaños ojos.
—Habla con él.
—Pero qué le digo.
—Tú sabrás —me respondió Julio con una sonrisa que tenía algo de irónica. 

Sobreponiéndome a las piernas que se me aguadaban fui hasta la sala de juntas, donde José Antonio Zorrilla bebía de su vaso de cocacola. Era un cuarentón cuadrado, bajito, con cierto aire de rubio. Llevaba lentes gruesos, color ámbar, según recuerdo, y vestía de traje y corbata. No parecía un gorila, desde luego, sino un oficinista cualquiera, decente.

—Me dice Julio que usted es el único que lo puede convencer de que no se publique ese reportaje —profirió con voz tranquila, mirándome a la cara.
—Julio es mi jefe, es el director de la revista, y si él dice que el reportaje se publica, el reportaje se publica.
—Pero usted qué piensa.
—Yo pienso lo que piensa Julio.

Zorrilla chasqueó la boca. Puso el vaso de cocacola en el filo de la mesa ovalada que presidía la sala de juntas y empezó a deslizarlo, con las puntas de los dedos, hacia delante, mientras decía:

—¿Sabe lo que les pasa a ustedes? Son como este vaso —filosofó—: caminan rectos, rectos, pero no se dan cuenta de que la realidad se tuerce, como la mesa... ¿y qué pasa?

Zorrilla había llevado el vaso hasta el límite donde la mesa ovalada empezaba a curvarse. Lo impulsó un poco más, en línea recta, y el vaso cayó con el estrépito de un pequeño vaso que se triza en el suelo y derrama el contenido de la cocacola.

—¿Se da cuenta? —me preguntó.
—Sí —dije—, ya entendí.
Zorrilla se inclinó para recoger una porción del vaso roto y lo puso de nuevo en la mesa. Sonrió. Parecía satisfecho con su parábola. Dijo, después de un silencio:
—¿Usted tiene cuatro hijas, verdad?
—Sí, señor.
—Cuatro hijas a las que quiere muchísimo.
—Muchísimo, señor Zorrilla.
—No deje que les pase nada, señor Leñero... ¿Por qué no convence de una buena vez a Julio y terminamos con esto? Hágame ese favor.
Me levanté de la silla, dije un vago con permiso y fui a encontrarme con Julio, que había regresado a su oficina.

Le conté el incidente, tal cual. Me vio francamente asustado.

—No, Julio, no se vale. Este cabrón y el cabrón de Bartlett no se andan con mamadas. Yo me la he jugado contigo desde el golpe a Excélsior por cosas importantes, pero por los pinches sobrinitos de Bartlett de plano no, no vale la pena. Yo ahí sí me rajo. Este amigo va.
—No me digas más, Vicente, no me digas más.
—Puedes pensar que soy un cobarde, que/
—Que no me digas más, te digo. Ya. Se acabó. Vamos a ver a Zorrilla.

Julio me tomó del brazo y regresamos a la sala de juntas, donde el director de la Federal de Seguridad continuaba sentado. Sus lentes redondos, su traje elegante.

Le espetó, directo:
—Tú ganas, José Antonio. No vamos a publicar el reportaje.

Zorrilla no esperaba una respuesta tan pronta porque se mantuvo sentado unos segundos, mirando a Julio. Por fin se levantó. Ladeó la cabeza y se aproximó para darle un abrazo, pero Julio estiró su derecha, como para detenerlo. Forzó un apretón de manos que debió ser de piedra.

Destruimos después los cartones formateados con el reportaje de Enrique Maza y en su lugar publicamos unas cuantas notas más de la sección Proceso nacional.

En 1985, un año después de que el periodista Manuel Buendía fue asesinado en un estacionamiento, José Antonio Zorrilla dejó la Federal de Seguridad. Fue nombrado candidato a diputado federal por el PRI, pero huyó del país. Se le acusó de mantener nexos con narcotraficantes y de ser el autor intelectual del crimen de Buendía. Lo declararon culpable en 1993 y lo sentenciaron a 35 años.
Ahí sigue, el cabrón, en la cárcel.

Manuel Bartlett con los expresidentes Miguel de la Madrid Hurtado y Carlos Salinas de Gortari; así como, con el virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.



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1.   Scherer García, Julio. Los presidentes. Editorial Grijalbo, Ciudad de México, 2015. 421 p.p.